Deja de ser la madre de tu marido en 5 pasos

Deja de ser la madre de tu marido en 5 pasos

No seas la madre de tu marido, sé la de tus hijos, pero no más.

Muchas mujeres con una insatisfactoria relación afectiva tienen una cuestión común que se puede corregir de una manera sencilla.

De alguna manera, todas han desarrollado una relación de pareja en la que están pendientes su marido como su fuera un hijo más. 

Se quejan de que realizan un montón de cosas por su marido, pareja, novio… Están pendientes de su alimentación; están pendientes de su tensión, peso, azúcar…; le instan a que llamen al médico, se hagan las revisiones; por supuesto de la limpieza y orden de su ropa, que también eligen; de lo que se compra y de lo que no; de que llamen a su madre, familiares o a sus amigos; le recuerdan los cumpleaños, aniversarios…

Lo curioso es que estas tareas generan relaciones descompensadas, con pérdida de atracción personal. Ellas están agotadas, no se sienten valoradas ni reconocidas y ellos ven a su pareja como un sustituto de su madre (cuando no de una asistenta). Ellas pueden llegar a regañar a su pareja y ellos acaban ignorando estas demandas de atención y cansándose de una relación bronca 

Un panorama muy poco alentador para el amor.

¿Algo de todo esto te suena? Pues es el momento de dejar de ser la madre de tu marido.

Qué es lo que te propongo.

Coge un cuaderno y comienza a escribir todas las tareas, te cuesten o no esfuerzo, que realizas tú y que REALMENTE no te corresponden a ti: recordarle cumpleaños, decirle que llame a su madre, padre, tía…; comprarle/elegirle la ropa; estar pendiente de que su ropa esté preparada; ocuparte de que llame al médico…

Esta lista la puedes ir completando a lo largo de los días, seguro que a la primera se quedan cosas fuera.

Cuando tengas completa la lista piensa qué pasaría si dejaras de hacerlo. Escríbelo.

Su familia te haría responsable de que él no les llame, invite, pregunte…; su salud se resentiría; su imagen sería un desastre…

3º Ahora valora de 0 a 10 cuanto te costaría dejarle a él realizar esas tareas. Por ejemplo:

Recordarle cumpleaños de su familia: 3 (no me cuesta mucho dejar de hacerlo)

Elegirle la ropa: 9 (tiene un gusto horrible, no me atrevería ir a su lado)

Dejar de ocuparme de su ropa: 5 (vaya, no sé si no estar pendiente de su ropa me parece bien) …

4º Deja de hacer desde hoy todas aquellas que hayas valorado con 5 o menos. Es decir, aquellas que en principio estas tranquila en que las haga él o en que no se hagan. 

Y no puedes ni enfadarte, ni molestarte, ni decirle que las haga. Has elegido no hacerlo y le dejas a él su responsabilidad.

Respecto a las otras, las que te costaría dejar de hacer o que no te fías en que las haga él y son importantes para ti tienes que decidir como las quieres hacer.

Es decir, si las haces es porque ELIGES hacerlas, que no te pesen, que nunca sean causa de discusión reproche o mala cara, hazlas con gusto porque son importantes para ti.

Y si te das cuesta que sigue molestándote hacerlas, deja de realizarlas.

5º Habla con él, dile que tareas haces y ya no vas a hacer, cuales crees que son importantes y él se debe de encargar y cuales, pese a que son suyas, vas a hacer tú porque te apetece, salvo que él decida responsabilizarse.

Si tienes hijos, puedes observar rápidamente el paralelismo que existe entre como cuidas a tus hijos y como a tu marido o pareja.

Eso tiene que terminar porque puedes estar poniendo en peligro la base de una relación amorosa adulta.

Puedes darte cuenta de la diferencia que existe entre que le pidas que te acompañe a comprarle SU ropa y acceda a regañadientes, a que sea ÉL QUIEN TE PIDA que le ayudes a comprarla.

Sientes la tranquilidad de no tener que repetirle una y otra vez que llame al médico o que tome las pastillas, porque la decisión y la responsabilidad sobre su salud es suya.

Y como se diluye ese malestar cada vez que su ropa no está colgada o cuidada porque es algo que le interesa a él y no a ti.

O el placer que da no decir nunca más «¿has llamado a tu madre/padre/tía.. para preguntar como está?»

Deja de ser la madre de tu marido, poco a poco.

Y cambia estas pequeñas cosas porque están tapando la realmente importante, una relación sana y adulta.

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