CULPA, CULPITA, CULPERA ¿TIENE SENTIDO LA CULPA?

CULPA, CULPITA, CULPERA ¿TIENE SENTIDO LA CULPA?

¿La culpa tiene algún sentido?

La culpa es uno de los juicios más limitantes que pesan sobre nosotros y sobre los demás.

Tengo la culpa. Tienes la culpa.

Juzgamos la situación y el comportamiento y nuestro juez falla “¡culpable!”

Toda declaración de culpabilidad que se precie lleva a aparejada una pena, normalmente privativa de libertad. No estamos en Meco, pero hay algo que nos impide disfrutar de la libertad de amar, de reír, de ser feliz. Estamos condenados.

Pero ¿qué ganas tú (o los demás) manteniéndote en la prisión de la culpa? Lo hecho, hecho está y la culpa limita tu capacidad de acción, porque es lo que sucede cuando no eres libre. Estás limitado.

Toda asunción de culpa y de condena supone preferir el castigo a la responsabilidad. Sufrimos la culpa y ahí nos quedamos paralizados. Ya estoy pagando mi deuda con la sociedad, soy culpable.

A la vez la culpa puede tener una función rehabilitadora como lo tiene, en teoría, el derecho penal.

¿Tiene algún sentido la culpa?

La mayor bondad de la culpa es que nos sitúa en una línea de acción más virtuosa para el futuro.

Te recuerda que en una ocasión actuaste de una forma que AHORA harías de otra, porque AHORA sabes nuevas cosas sobre ti y tienes unos conocimientos y unas herramientas nuevas que te permitirán actuar conforme a lo que tan profundameente sientes como correcto.

Posiblemente el futuro te regale la ocasión de actuar conforme a esa manera ideal. Y para ello necesitas liberarte del peso de la culpa y acoger la acción de la responsabilidad.

¿Puedes hacer algo AHORA por solucionarlo o compensarlo? HAZLO

Si no puedes hacer nada por cambiar el pasado, y no podrás, aprende lo que esa situación te ha enseñado.

Porque la culpa tiene que ver con lo que tú crees de ti y te gusta que el mundo crea de ti, pero en esa ocasión, puede ser por agotamiento, estrés, nerviosismo, miedo, intranquilidad o porque te faltaban muchos datos que ahora tienes, se vio comprometida.

Tienes una imagen de ti misma que, resulta, falló en un momento dado. ERES HUMANA

La realidad pone a prueba continuamente las creencias sobre ti misma y a veces de manera que no superas la prueba como te gustaría PORQUE NO ESTABAS PREPARADA. Y es doloroso por una doble razón, porque normalmente hay otras personas implicadas a las que los hechos han causado dolor y porque tu identidad se ha visto cuestionada.

Recuerda que siempre heces lo mejor que puedes con lo que tienes y sabes.

Porque hiciste lo mejor que pudiste con lo que tenías y sabías.

En ese juicio de culpabilidad, tu juez interno te declara culpable porque se aferra a la autoimagen que te has dado y quieres dar al mundo. Esa imagen, puesta a prueba, resultó no ser tan sólida como creías.

Para buscarle algún sentido a la culpa, vamos a trabajar sobre tres aspectos, los hechos, el contexto y la autoimagen.

HECHOS: Descríbelos de la manera más objetiva posible, cuéntatelo intentando que sea una narración objetiva y no la hecha por tu juez interno. Como lo reproduciría una cámara de video.

CONTEXTO: Como te sentías física, emocionalmente; que nivel de presión tenías; cuanto te importaba la opinión ajena; te pilló por sorpresa; te protegías a ti o a alguien; que datos tienes ahora que en ese momento no tenías…

AUTOIMAGEN: Que crees de ti que se ha visto comprometido en esa situación. Por ejemplo que eres sincera y mentiste; que eres leal y tuviste una aventura; eres buena persona pero le quitaste un cliente a un amigo; que eres una buena madre y tuviste una discusión con tu hija y ahora no os habláis…

Que levante la mano quien no haya vivido una contradicción parecida.

Pero pasemos al sentido de la culpa. Veamos que tener conciencia de esa situación y acordarte de ella una y otra vez sirve para conocernte un poco más y comprenderte mejor; ejercitar la autocomprensión y autocompasión.

Tomar conciencia de ello te va a permitir estar muy vigilante sobre tus creencias en situaciones y contextos en los que no estás en equilibrio.

¿Cómo te sientes al descubrir que no eres omnipotente? La humanidad es así, eres imperfecta y esa imperfección te impulsa a ser mejor cada día ¿Puedes comprenderte? ¿Puedes perdonarte por no ser perfecta?

Puede que la culpa se haya tornado en tristeza, añoranza, nostalgia, sentimientos dolorosos pero no tan paralizantes como la culpa.

AQUÍ Y AHORA respira, conecta con tu cuerpo, disfruta del placer de respirar, acógete con tus grandezas y limitaciones, toma conciencia de que tienes maneras de reaccionar ante determinadas situaciones y bajo algunas circunstancias que no sacan tu mejor versión, al fin y al cabo sólo eres humana.

Necesitas perdonarte, tu culpa no beneficia a nadie, ni siquiera a aquel o aquellos que pudieron sufrir por esos hechos o circunstancias. AQUÍ Y AHORA comienza el cambio, construye tu presente con conciencia y serás tu mejor versión cada día, lo mejor que puedas con lo que tienes.

Y ahora te propongo algo divertido que funciona

DESCRIBE A TU JUEZ: es hombre o mujer, joven o viejo, delgado o gordo, como es su voz, cómo va vestido. Puedes dibujarle o recortar fotografías de revistas que te lo recuerden y componer un collage. Te sorprenderá lo reconocible que puede ser.

Cada vez que la culpa aparezca en ti, identifica que la estimula y observa como se dirigea tu juez y no a ti. Acógelo y dile “vale, muchas gracias, sé que no te gusta lo que hice/dije o creíste que debería haber hecho o dicho, PERO lohice lo mejor que pude. Te agradezco que me alertes para la siguiente ocasión, ya me encargo yo”

Y la culpa tiene sentido porque, a partir de AQUÍ Y AHORA, te encargas.

Myriam de la Cámara Romero

No Comments

Post A Comment

Uso de cookies

Nuestro sitio web utiliza cookies y parece que es para una mejor experiencia de usuario. Más info

Aceptanos