Techo de cristal ¿blindado?

Techo de cristal ¿blindado?

Cuando terminé la carrera en el año 1990, ya éramos más las estudiantes de derecho que los estudiantes, sin embargo, no existía la misma proporción en la dirección de los juzgados, mucho menos en los tribunales, ni pensar en el Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional, por entonces de reciente creación (apenas cinco años antes al comienzo de mis estudios superiores). Y ya entonces hablábamos de techo de cristal, para referirnos a esa frontera invisible que impedía el acceso a la promoción profesional, a los puestos directivos y de responsabilidad a las mujeres.

Tenemos que esperar al año 2002 para que Milagros Calvo sea elegida miembro del Tribunal Supremo, para la Sala de lo Social, y ver a una mujer representada en el Alto Tribunal. Y al año 2014 para que, por primera vez en 200 años, una mujer ocupe un puesto en la Sala de lo Penal del mismo Tribunal, la magistrada Ana Ferrer.

Hoy no hay ninguna magistrada en la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, donde sólo hay 11 magistradas frente a 68 hombres, ninguna como presidente de Sala. Y la realidad en la judicatura de base es bien distinta, hay más jueces mujeres que hombres (2.781 frente a 2.571 en el año 2015)

Apertura año judicial. Foto: Claudio Álvarez

Esta situación del mundo judicial podemos compararla con cualquier otra profesión, ámbito organizacional, institucional o artístico. Te invito a realizar tu propia investigación ¿cómo de alto o bajo tienes el techo?

Los países que tienen un sistema de escolarización universal y obligatorio, ofrece la oportunidad de estudiar que las mujeres aprovechan de manera clara:

Que las mujeres sacan mejores notas, que los hombres es algo contrastado por distintas investigaciones, por ejemplo por un estudio realizado entre 1914 y 2011 con datos de un millón de estudiantes en distintos  de más de 30 países. En este gran meta estudio se basaron  los psicólogos Daniel y Susan Voyer, de la Universidad de New Bronswich. ( Voyer y Voyer, 2014 ).

En la universidad también hay mayoría femenina, por ejemplo en España hay un 54% de mujeres frente a un 46% de hombres. En los Estados Unidos los datos son similares, por ejemplo en el 2012 el 71% de las mujeres que se graduaron en la escuela secundaria fueron a la universidad, comparado con el 61% de los hombres. http://www.blogmujeres.com/las-mujeres-sacan-mejores-notas-que-los-hombres/)

Estos logros académicos se obtienen por el ejercicio y práctica de cualidades muy valoradas en el mundo profesional y empresarial, como son la motivación, la capacidad de concentración y de trabajo, la constancia y la disciplina.

Pero, sorprendentemente, después de casi 40 años de igualdad formal y de las medidas de igualdad material que la Constitución de 1978 nos otorga como ciudadanas de pleno derecho, hemos logrado una igualdad que podemos llamar cuantitativa, pero no una igualdad cualitativa en términos económicos y de poder.

Volviendo a la composición del Tribunal Supremo, recojo las palabras de Margarita Robles, que explica esta diferencia “en parte porque en muchos hombres persisten las reticencias a nombrar mujeres, pero también porque la mujer suele hacer menos vida social y asociativa, por lo que, a la larga, tiene menos contactos influyentes”  Si miráis en vuestra organización ¿reconocéis esta realidad como propia?

Crucemos el Atlántico para encontrarnos con Madonna en su discurso en la entrega del Premio a la Mujer del Año 2016 Billborard, donde denuncia las existencia de una doble moral en el mundo artístico si eres mujer u hombre, “(…) porque en el mundo artístico no hay reglas si eres una chico pero si eres una chica, tienes que seguir el juego. Te está permitido ser guapa y mona y sexy. Pero no seas demasiado inteligente. Y por supuesto no tengas una opinión que no reafirme el status quo (…) Puedes convertirte en un objeto para los hombres y vestir provocativamente, pero no te apoderes de tu sexualidad. Y ni si te ocurra, pero ni se te ocurra, compartir con el mundo tus fantasías sexuales. Tienes que ser lo que los hombres quieren que seas, pero sobre todo, ese tipo de mujer con la que otras mujeres se sienten cómodas cuando hay hombres delante (…) Lo que me gustaría decir a todas las mujeres aquí hoy es esto: las mujeres han sido oprimidas por mucho tiempo, al creer en lo que los hombres tienen que decir sobre ellas, y creen que deben respaldar a un hombre para que se hagan las cosas, y hay algunos hombres muy buenos que merecen la pena, pero no porque sean hombres sino porque son loables (…) Como mujeres, debemos comenzar a apreciar nuestro propio valor y el de las demás. Busquen a mujeres fuertes para ser amigas, para aliarse, para aprender, para inspirarse, para colaborar, para apoyarse, para tener cultura…

https://www.facebook.com/coachingparamujeresmadrid/?hc_ref=PAGES_TIMELINE

De las palabras de Madonna me gustaría resaltar la mirada hacia la propia mujer. Porque sin duda, al menos a mí no me cabe duda, el poder está en nuestras manos.

Estemos o no en puestos de responsabilidad, cada día podemos romper mitos y creencias, nuestras palabras y acciones pueden ser herramientas que vayan debilitando ese aparentemente indestructible techo de cristal.

Cada día nos encontramos y relacionamos con mujeres ¿qué decimos de ellas? ¿cómo las juzgamos? ¿les prestamos la misma atención, consideración o respeto que si fuera un hombre? O asistimos a juicios como es demasiado ambiciosa, es una trepa, va vestida para entrar a matar, va buscando guerra, mírala quien se cree que es, como se atreve, va llamando la atención…etc, etc, etc. ¿Los hombres reciben estos comentarios?

También existe esta otra línea de pensamiento o creencias, yo prefiero a los hombres porque las mujeres son muy malas-envidiosas-egoistas-traicioneras; las mujeres se critican, se ponen verdes; con los hombres sabes por donde ir, con las mujeres nunca está claro; como son muy inseguras necesitan mandar mucho y no saben; las mujeres siempre hablan a la espalda; los hombres son más nobles, van de cara; la mujer que es mala, es más mala que un hombre; una jefa mala es peor que un mal jefe…

¿Lo reconoces? Seguro que sí. Se verbalicen o no esas palabras u otras similares, lo vemos realizado cuando hay un comentario de este tipo y se consiente; cuando no se deja hablar a una mujer; cuando lo que acaba de decir es repetido por un hombre y entonces se acoge la idea con entusiasmo. Y nos callamos. Y toleramos. Y hacemos cada vez más duro el techo de cristal.

Y hay un argumento que algunas mujeres, y hombres, repiten habitualmente y que es una gran bomba de humo, no se trata de hombres y mujeres, se trata de personas. Naturalmente se trata de personas, siempre se trata de personas, a la vez éstas somos mujeres u hombres, niños o ancianos, homosexuales o heterosexuales… Pero nada perpetúa más la diferencia que no verla. Y para mí, creer que las mujeres no acceden a los puestos de toma de decisión de las organizaciones por falta de mérito, es la falaz piedra angular que sostiene sobre nuestras cabezas este techo de cristal.

En Coaching Para Mujeres, lo que hemos visto una y otra vez son situaciones en las que mujeres muy valiosas deciden no promocionar porque no me interesa; no me compensa el dinero que me van a dar con lo que voy a tener que soportar; prefiero mi tiempo y mi tranquilidad: ellos no tienen prisa por volver a casa y tienes que jugar a eso; al final hay lugares a los que tú no puedes ir, nunca estaría cómoda…  

Vemos, por un lado, que a la mujer le cuesta jugar al juego de las relaciones masculinas, normalmente tienen otras necesidades que atender; por otro lado, los valores de la dirección no resultan atractivos, por lo que adquirido un nivel salarial satisfactorio el ego de la mujer no precisa de mayor reconocimiento. También hemos detectado que las las pocas mujeres que existen en la dirección, han adoptado roles masculinos y no saben atraer a otras mujeres o ni siquiera se lo han planteado.

Porque para acceder a puestos de poder y responsabilidad hay que renunciar a nuestra diferencia, la igualdad ha supuesto tener que adoptar como propios roles 100% masculinos, no es igualdad es uniformidad. Las mujeres que deciden seguir adelante bien pierden su identidad bien son absolutamente extraordinarias y la mantienen a pesar de la descarada misoginia, sexismo burla constante y acoso implacable, como Madonna.

Establecer un sistema de alianzas entre las mujeres con puestos de decisión, estrategias de mentoring y coaching para ellas y para promoción de las más jóvenes, que sirvan para valorizar los elementos femeninos tanto en la empresa como en la dirección de la organización, es fundamental. Buscar nuevas maneras de relacionarnos profesionalmente, para realizar alianzas y apoyos en ámbitos y tiempos en los que nos sentimos cómodas, es esencial. Porque la incorporación del talento femenino para las organizaciones de todo tipo es urgente para el éxito de nuestra sociedad.

Poco a poco van surgiendo organizaciones de mujeres profesionales y directivas que promueven este tipo de estrategias, como PWN Madird  https://pwnglobal.net/madrid, https://mujeresquecomen.com, entre otras. Porque sólo nosotras tenemos el auténtico poder para romper el techo de cristal.

Las políticas de igualdad, de conciliación, de racionalización de horarios son necesarias, pero mientras las mujeres critiquemos con mayor dureza a las mujeres, mientras interrumpamos el discurso de nuestras compañeras, mientras demos como buenos viejos mitos de rivalidad entre nosotras, el techo de cristal permanecerá inamovible.

Cambiar las reglas del juego, es una apasionante labor en la que trabajamos en Coaching Para Mujeres porque creemos en el poder real que está en las manos de cada una de nosotras, desde hoy, desde ahora apoya a las mujeres de tu entorno, no son rivales, son aliadas.

No Comments

Post A Comment

Uso de cookies

Nuestro sitio web utiliza cookies y parece que es para una mejor experiencia de usuario. Más info

Aceptanos