¿ES POSIBLE LA FELICIDAD? 5 Gestionando el Conflicto II

¿ES POSIBLE LA FELICIDAD? 5 Gestionando el Conflicto II

Esta serie de artículos sobre la felicidad se hacen desde lo cotidiano, para vidas como la tuya y la mía, llenas de retos, de crisis y también de logros y satisfacciones.

Y desde la realidad no podemos olvidarnos del conflicto como uno de los retos mayores a los que nos enfrentamos.

Sobre todo si estos se producen en ámbitos relacionales cercanos o importantes para nosotros. De ahí la necesidad de dedicarle más líneas a la gestión del conflicto.

Veíamos en el anterior post que una manera sencilla (que no fácil) de acceder a un gestión inteligente y eficiente de los conflictos (en la línea del sentido de estos artículos, que es la posibilidad de la felicidad) era coger el poder de nuestra libertad y decidir que queríamos conseguir de la relación.

Este primer planteamiento es imprescindible para valorar la estrategia que llevaremos a cabo, pues la gestión eficiente de un conflicto conlleva un importante aporte de recursos propios, gastarlos en relaciones que no nos interesan no es lo más inteligente.

¿Cómo de importante es esta relación para mí?

A veces no nos planteamos el porqué de mantener relaciones que nos causan dolor, o que repetidamente generan situaciones de incomprensión.

Es posible que la vinculación familiar sea muy potente (padre, madre, hijos, hijas, esposa, pareja, hermanos, familia política…) si valoramos que son importantes para nosotros, el esfuerzo que vamos a realizar merecerá la pena.

La relaciones laborales, son otro tipo de relaciones que pueden llegar a ser muy importantes, de ellas dependen necesidades tan básicas como el alimento, el abrigo, el cobijo…

Por lo que, más allá de posibles futuras estrategias de cambios de trabajo si la situación laboral es muy insatisfactoria, parece que en primera instancia una gestión eficiente del conflicto será una inversión inteligente de nuestro esfuerzo.

Y las amigas y amigos:

“¡Son unos amigos tan agradables los animales! No preguntan ni critican.” George Eliot

Pero nuestros amigos no son así ¿verdad? Valorar como de importantes son en nuestra vida y la energía que queremos emplear para fortalecer la conexión es un primer paso para la valorar como de libres somos en nuestras relaciones.

Un método muy sencillo pero muy difícil de aplicar:

Cinco pasos basados en el método propuesto por Marshall Rosenberg

1º Valorar e identificar los hechos, no confundirlos con los juicios y valoraciones que los mismos hayan estimulado en nosotros

Vemos las cosas como somos no como son, es una frase que se atribuye a Kant, Anaïs Nin y a Jiddu Krishnamurti

Es uno de los mejores ejercicios para obtener perspectiva ¿puedes narrar lo ocurrido como si lo recogiera una cámara de vídeo o una grabadora?

Por ejemplo si has quedado a las 8:00 y tu compañero llega a las 8:30 ¿ha llegado tarde? ¿Cómo se graba tarde?Tarde es un juicio, si una cámara grabara los hechos y hubiera un reloj se vería la hora. Hemos quedado a las 8:00 y has llegado a las 8:30. 

¿Por qué es importante esto? Porque si hablamos sobre los hechos encontraremos menos resistencia en la otra parte cuando tratemos ese asunto, y lo tendremos que hacer si nos ha afectado la situación y queremos gestionar inteligentemente este contratiempo.

Porque sí, hay que hablar de aquellas cuestiones que nos generan malestar, siempre que nos importa la relación.

Si decimos has llegado tarde, me encontraré una respuesta a la defensiva, pero si hablo desde los hechos, habíamos quedado a las 8:00 (puedo hacerlo en manera de pregunta) y has llegado a las 8:30, nuestra pareja en el dialogo no estará tan a la defensiva y podremos hablar.

2º Qué juicios se han estimulado en mí sobre el otro o sobre mí misma

No vamos a dejar de lado todo el torrente mental que se desarrolla en nosotros cuando un hecho es valorado por nosotros.

El retraso puede tener diferentes valoraciones, hay personas extremadamente puntuales que los retrasos les generan auténtico sufrimiento y a otras que no les importa lo más mínimo.

Como te afecta a ti, lo que piensas de ti y del otro eso es lo que hay que concretar ¿que es un desconsiderado, que parece que lo hace a para molestar, que no te tiene en cuenta, que no respeta a nadie… ? vemos que treinta minutos pueden ser casi una vida.

3º Que sentimientos tengo ante esos hechos

Nos remitimos a la lista que ya aportamos en el post pasado, son una guía que nos ayuda a nombrar ese sentir que nos avisa de que tenemos que trabajar para lograr un nuevo equilibrio SENTIMIENTOS_NECESIDADES_FALSOS SENTIMIENTOS

Me siento, inquieta, preocupada, angustiada, ansiosa, frágil, vulnerable, enfadad, airada…

4º Que necesidades debo satisfacer

En el artículo anterior anunciamos que las necesidades, tal y como aquí vamos a hablar de ellas, son necesidades universales que todos los seres humanos tenemos, independientemente de edad, sexo, raza, religión, cultura, formación…

En este contexto no deberemos confundirlas con los deseos o apetencias, que suelen ser cortoplacistas y muy identificadas con nuestra manera normal e inconsciente de interpretar el mundo.

Veamos las necesidades físicas: alimento, hidratación, abrigo, descanso… TODOS las tenemos, en lo que diferimos es es en nuestras maneras de satisfacerlas que, además, vemos que son múltiples.

Las necesidades emocionales o relacionales son iguales, las tenemos TODOS pero tenemos maneras diferentes de satisfacerlas.

Si decimos que lo que necesito es que mi compañero llegue puntualmente, estoy en términos de deseo o, como mucho, de estrategia (mal definida, ya hablaremos de estrategias eficientes y como plantearlas)

En este caso mis necesidades pueden ser, seguridad, confianza, respeto por mi tiempo, colaboración, recreación…

Para cada uno de nosotros, si esta situación nos ha generado un conflicto, será una necesidad distinta, recordemos el contexto en la situación, llegar 30´después de la hora acordada.

Las necesidades básicas según la lista expuesta deben ser satisfechas para conseguir un estado de bienestar y equilibrio mínimo, a partir del cual las necesidades relacionales deben ser también cubiertas porque el ser humano es relacional y la insatisfacción de las necesidades relacionales causa la alerta a través de sentimientos y emociones dolorosas.

En el año 2003 unos científicos de la Universidad de California demostraron que la función neurocognitiva del dolor físico es la misma que la del dolor social. Es decir, para el cerebro tiene la misma relevancia la salud física (me duele el tobillo) que la salud social (me he sentido en ridículo). El cerebro es un cerebro social.

Y ante la percepción de sentirme amenazado con un dolor o la percepción de uno en el presente, el cuerpo y la mente se coordinan para estar en sintonía, utilizando las estrategias interiorizadas para resolver la situación. Recordemos que el sistema límbico del cerebro está constantemente valorando dos cuestiones: placer-dolor, y para ello no busca el permiso de la parte consciente o racional.

Respecto a las necesidades emocionales funcionamos igual que respecto a las necesidades fisiológicas. Cuando el conflicto se ha desatado, el cuerpo está habituado a un determinado estado emocional, no sólo el cerebro colabora en que se permanezca en el mismo sino que el cuerpo, que se ha acomodado a un nivel determinado de sustancias químicas en el mismo, demanda su dosis, se siente cómodo en el estado de alerta-defensa-ataque. Por ello la resistencia al cambio es alta.

Ayudarnos a reconocer nuestro estado, poniendo nombre a sentimientos y emociones a identificar las necesidades no satisfechas, nos ponemos en el camino de acciones eficientes e inteligentes para satisfacerlas. Poco a poco iremos ampliando nuestra capacidad cognitiva y valorando posibilidades y recursos reales

En el siguiente artículo propondremos algunas estrategias.

Myriam de la Cámara Romero

 

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