¿ES POSIBLE LA FELICIDAD? 2

¿ES POSIBLE LA FELICIDAD? 2

ELIMINAR EL MIEDO, QUE LO ENVUELVA EL AMOR

En el anterior artículo, apuntamos que el miedo es el mayor obstáculo de la felicidad, a la vez tiene una gran conexión con el ego, con lo que nos facilita nuestro estar en el mundo, con la imagen que tenemos de nosotros y que para la plenitud es importante ir gestionando ambas cuestiones.

Te invito a pensar aquí qué es el miedo para vosotros, más adelante facilitaré mi idea.

¿Cómo trabajarnos el miedo?

El primer paso es reconocerlo, sacarlo a la luz , una vez que lo puedes identificar y mirarlo a los ojos, desarrollarás estrategias para utilizarlo en tu provecho.

Porque el miedo tiene muchas caras y, a veces, es difícil de identificar.

La preocupación es miedo, la agresividad es miedo, la timidez es miedo, el orgullo es miedo, la soberbia es miedo, la mentira es miedo, la codicia es miedo, la desconfianza es miedo, la violencia es miedo…

Hay demasiadas maneras en las que el miedo se manifiesta inconscientemente en la vida y ninguna aporta felicidad.

El miedo tiene una función biológica clara de protección, aparece cuando percibimos que algo amenaza nuestra vida. Y ese es el lado bueno del miedo, él nos cuida.

1. El miedo se siente en el cuerpo así que vas a identificarlo:

  • ¿Cuál es su estado más manifiesto? ¿cansancio, ansiedad, ira, pereza, debilidad…?
  • ¿Cómo lo percibimos? frio, caliente, húmedo, seco, aspero, pegajoso…
  • ¿Con qué color lo describirías?

2. Ahora lo llevas a la mente, lo escribes y lo aumentas, exagerándolo todo lo posible. De esa manera el miedo ha pasado de ser una sensación difusa a algo concreto.

3. ¿De qué te está alertando? De exponerte al público y a las críticas; de obtener una negativa; de no contar con apoyo; de poner en riesgo tu vida…

4. ¿Qué necesitas cuidar? Confianza; autoestima; reconocimiento; integridad física y/o psíquica…

5. ¿Qué puedes hacer con tus recursos para protegerte?

Estudiar; practicar; aceptar la libertad del otro; protección; asumir que hay cuestiones que exceden de mi control… ¿Qué me diría un/a buen/a amigo/a? Identifico los recursos que van apareciendo y escribo la acción/es más eficaz/es para cuidarme.

6. Ahora vuelves al cuerpo ¿cómo lo sientes?

Si el proceso ha llegado al fondo de la cuestión, verás como el miedo se ha ido del cuerpo a la mente y en ésta no hay miedo.

Tus miedos habituales son viejos compañeros de viaje. Puedes trabajarlos sola o a través de un proceso de coaching (siempre que no necesites terapia)

Visualiza a tus miedos habituales como a un viejo y entrañable monstruo que te acompaña

Porque saldrán de vez en cuando, si los mantienes a tu lado y no detrás, podrás verles y mirarles cuando sientas que algo o alguien lo está estimulando.

Pasarás a ser consciente de que no es a tu a quien hablan, es a tu miedo, a tu “querido” miedo (inseguridad, pereza, ansiedad, ira, desesperación, nerviosismo, angustia…) ese conocido compañero de viaje que te acompaña.

Esta visualización te dejará libre para que el cerebro gestione rápidamente la situación.

Saliendo de tu zona de comodidad

También comprobaremos que en la mayoría de las ocasiones en las que sientes miedo, no es porque estés en riesgo vital, sino porque sales del ideal de tu área de confort, de ese lugar que, como dice un amigo mío, has pasado años amueblando, decorando, ajardinando y dejándolo precioso.

Ese espacio “perfecto”, ese lugar confortable que te da una apariencia de seguridad se construye a base de ladrillos de ego, del yo, y cuando estás en la dualidad tú o yo hay miedo, hay oposición, hay confrontación.

Tenemos miedo al otro y a nuestra propia vulnerabilidad.

Por ello, mi propuesta va un paso más allá de esos 6 pasos, propongo que lo utilicemos para tomar conciencia de nuestra separación de lo vital, de lo que formamos parte, y ejercitemos de manera activa la otra cara del miedo, que es el amor.

Cuando amas y te aman desaparece el miedo, todo es posible y te sentimos invulnerables ¿reconoces la sensación?

Todos la hemos sentido en algún momento; con el amor de nuestros padres, con la potencia juvenil de la amistad, entre los brazos del ser amado, en la sonrisa de nuestro hijo, en una conversación con un/a buen/a amigo/a. Momentos perfectos, aparentemente, fugaces que nos muestran esa realidad.

Así que lo contrario al amor no es el odio, es el miedo, el odio es otra de las manifestaciones del miedo, como la valentía es otra de las manifestaciones del amor.

¿Tiene sentido para ti?

Si es así, practica el amor, ejercitalo como si de tus abdominales se tratara.

Dedícale un tiempo diario a la gimnasia del amor.

En el siguiente post de Coaching para Mujeres os propondremos ejercicios para fortalecer el amor.

Myriam de la Cámara Romero

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